Casa SEAT


2020-2029 | Barcelona | Equipamientos.

Casa SEAT

Cerdà planificó su proyecto para el Ensanche de Barcelona a partir de un punto que después sería denominado el  Cinc d’Oros, junto al barrio de Gràcia.

En ese lugar Ildefons Cerdà cruzó la avenida Diagonal y el Paseo de Gracia, los dos ejes fundacionales y principales del ensanche de Barcelona  y sobre este esquema trazó la cuadrícula. El Franquismo eliminó el Cinc d’Oros como lugar y retiró la escultura que simbolizaba la República el año 1957, tras un concurso en el que participaron algunos de los mejores arquitectos de Catalunya. El Deutsche Bank eligió la propuesta para su edificio bancario que ha llegado hasta nuestros días. El edificio de corte hierático y pretendidamente monumental, obtuvo la licencia pero quedó fuera de ordenación por lo que la única alternativa para remodelarlo y adaptarlo a los nuevos usos y exigencias de un edificio del  s. XXI consistiría en una remodelación que respetara exactamente el volumen y la silueta del edificio existente.

Se proyecta desde lo existente, cortando el edificio en dos volúmenes independientes que conforman un pasaje que discurre entre ellos desde el Paseo de Gracia (Jardinets) hasta la Iglesia entregirada de los Capuchinos (Pompeia) en la Diagonal, configurando una pequeña plaza como final de la Riera de Sant Miquel en su encuentro con la Avenida Diagonal.

 

El volumen anterior, con su fachada estructural broncínea con grandes cristaleras y de carácter institucional destinado a ser la nueva sede de la Casa SEAT, consta de planta baja a doble altura y cinco niveles. Este volumen intermedia con los edificios colindantes que forman el frente de la Avenida Diagonal. El nuevo volumen exento y pentagonal elimina su lado curvo frente al obelisco a la vez que delinea sus esquinas de forma curvilínea hasta conseguir una fachada continua en sus cuatro costados dejando su fachada posterior al pasaje como un muro ciego, soporte de una escultura urbana de gran dimensión que acompañará el tránsito del pasaje.

La trama estructural que conforma la fachada, superpuesta sobre los soportes perimetrales existentes del edificio, absorbe los esfuerzos a viento y construye la retícula compositiva.

La marquesina a 6m de altura se abre al cono visual del viandante, al tiempo que ofrece protección solar especialmente en verano, de manera semejante en cómo actúa la serigrafía en bronce de los vidrios de las plantas superiores.

Las fachadas que albergan escaleras, cuerpos de servicio y galerías de instalaciones se tratan con celosías de elementos broncíneos verticales.

La materialidad constructiva ayudará a entender ambos edificios como un único conjunto con las diferencias propias del uso de cada uno de ellos.

Así, el nuevo proyecto construye un pasaje peatonal, un espacio urbano que articula una propuesta compleja a la vez que diferencia los nuevos usos y ofrece a la ciudad en uno de sus lugares más emblemáticos y centrales, un proyecto permeable y contemporáneo.

 



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