Jardín Botánico de Barcelona


1990-1999 | Barcelona, España | Paisajismo

Jardín Botánico de Barcelona

LA FRACTALIDAD EN LA CONSTRUCCIÓN DEL PAISAJE

Cuando un equipo interdisciplinar formado por biólogos botánicos, paisajistas y arquitectos iniciamos el proyecto para el jardín botánico de Barcelona, en la ladera de la montaña de Montjuïc, lo planteamos sobre dos consideraciones fundamentales:

La primera sería como conseguir un argumento proyectual que hiciera posible que fuera el propio lugar el que suministrara las pautas de la intervención, haciendo aflorar de sus condiciones morfológicas y topográficas las formas del nuevo paisaje. A diferencia de otras intervenciones urbanísticas y arquitectónicas realizadas en la montaña de Montjuïc a las que ésta es totalmente ajena y que han tenido como base trazados de exposiciones universales, juegos olímpicos u otros eventos singulares.

La segunda consideración tendría que ver con la estructura del nuevo jardín que debía contemplar las floras mediterráneas así como las de otras zonas homoclimáticas, California y una parte de Japón en el hemisferio norte y en el paralelo simétrico del hemisferio sur, una porción de Chile, Sudáfrica y una pequeña región de la costa australiana.

El trazado del nuevo jardín se fundamentaría en cuestiones botánicas y de ecosistemas, así como en la utilización del concepto de convergencia morfológica vegetal, convirtiéndose en una herramienta de alto valor científico y entrando a formar parte de los que serán los botánicos del s. XXI.

La síntesis de estas dos voluntades solo podría ser posible si lográramos un instrumento capaz de posibilitar el diálogo y el trabajo conjunto entre las diferentes disciplinas, algo imposible en los primeros días del trabajo.

Así surgió la idea de acostar una malla triangular sobre el terreno, que se iría adaptando a todos los accidentes, deshilachándose en los bordes y creciendo o menguando en superficie según la mayor o menor pendiente topográfica. Las directrices de la malla triangular seguirían las tres direcciones principales de las curvas de nivel, asegurando así que dos vértices de cada triángulo estuvieran en una misma cota d altura, línea de pendiente 0.

Otras subdivisiones de la malla atendiendo a conceptos de accesibilidad, plantación… mantendrían la misma estructura de formación.
Este orden geométrico irregular y variable en función de su situación sobre el terreno iba a permitir:

-Racionalizar las redes infraestructurales ocultas, drenajes, riego, informatización del jardín…
-Dotar al territorio de una red jerarquizada de itinerarios en función del uso y la pendiente, estableciendo recorridos principales o secundarios, relativos al trabajo del jardín…
-Suministrar al territorio un orden que hiciera posible la utilización científica, pedagógica y de ocio del futuro jardín, al permitir ordenar los mosaicos de las diversas comunidades vegetales.
-Preparar las condiciones en lo oculto del proyecto que permitirán organizar las futuras construcciones: herbarios, invernaderos, umbráculos y edificios de investigación y servicios, siguiendo la misma lógica de intervención.

Con la ayuda de un pequeño ordenador personal confeccionamos un programa a través del cual visualizábamos la malla, podíamos individualizar cualquier triángulo y en él aparecían todas las especies plantadas. Todo ello se visualizaba fotográficamente llegando finalmente a obtener la ficha específica o taxidérmica de cualquiera de las especies que componen el triángulo.
Este mecanismo proyectual iba a permitir finalmente lo que para nosotros revestía mayor importancia, lograr un cierto control de las formas del futuro paisaje.

Moviendo ligeramente las alturas de los vértices de los triángulos, la malla se fractura y el territorio empieza a facetarse, consiguiendo cada pieza del conjunto singularidad de orientación y pendiente. Estas vendrán informadas por las necesidades de asoleo, cantidad de agua, facilidad de plantación y relación con las otras especies.

El sistema constructivo que hará posible fracturar la malla, consistirá en un conjunto de dobles muros triangulares cóncavos o convexos que van variando de altura, su longitud y su radio de giro. Con ellos el paisaje adquirirá orden y dimensión fractal, organizándose desde lo irregular y lo fraccionado. Después las plantaciones sosegarán la excesiva virtualidad inicial, permaneciendo únicamente como un orden inherente a la construcción del jardín.

Este método con una componente ultra artificial en el inicio, acaba por asumir la propia dimensión fractal de la naturaleza, logrando en palabras de J.M. Montaner una síntesis de futuro entre el equilibrio ecológico de las plantaciones y la artificialidad que dota al territorio de infraestructura construida.

Aumentando o disminuyendo la escala de la intervención se mantiene la misma lógica constructiva. La idea de mediterráneo comienza desde la lejanía recorriendo todas las escals del paisaje hasta los ínfimos componentes de cada planta.

La lógica de la intervención se produce en ausencia de escala, a los mecanismos proyectuales utilizados, les es ajena la dimensión final de las intervenciones. El trazo inicial y la medida no serán necesarios para ir profundizando en el proyecto.

Será la utilización de la malla triangular la que irá facetando y fractalizando el paisaje, al tiempo que soluciona complejas demandas del proyecto.

MEMORIA

El Jardín Botánico se construye sobre unas 14 Ha de terreno en la montaña de Montjuïc que en los últimos cien años había sido destinado a vertedero de diferentes tipos de residuos. Es por ello que se pidieron fondos a la Comunidad Europea para reciclar este antiguo vertedero y convertirlo en el nuevo Jardín Botánico de Barcelona.

El proyecto así se realiza en su totalidad con estrictos criterios de sostenibilidad y eliminación de barreras físicas.

Se arma la tierra de la propia montaña para construir la nueva topografía; se utilizan materiales reciclables y ecológicos, vallado, etc; se realiza un sistema de riego integral que desde el ordenador central activa mediante una emisora de radio las diferentes electroválvulas. Todo ello asistido por energía fotovoltaica, así como la iluminación de balizamiento de emergencia. De esta forma no existen cableados en el jardín.

Evidentemente, los criterios de plantación, al agrupar plantas de zonas homoclimáticas también se realizan de forma sostenible.

DESCRIPCION DEL PROYECTO

El nuevo Jardín Botánico se construye en la vertiente septentrional de la montaña de Montjuïc, entre el Estadio y el Castillo, a una altitud de 150 m sobre el nivel del mar. Se extiende sobre una superficie de unas 14 Ha. que, por sus dimensiones, constituirá uno de los mayores espacios verdes de la ciudad de Barcelona. El relieve es variado: hay desniveles de más de 50 m y el conjunto forma un gran anfiteatro orientado al sudoeste y abierto al valle del Llobregat, desde el cual se visualizará el Anillo Olímpico y una gran perspectiva de la ciudad y la Sierra de Collcerola.

En el proyecto para el nuevo Jardín Botánico de Barcelona las plantas se distribuirán de acuerdo con su procedencia geográfica y vivirán agrupadas según afinidades ecológicas. De esta manera el diseño del Jardín incorpora los conceptos y avances más importantes en el campo de la Biología que puedan ser reflejados en la estructura de un jardín.

El proyecto propone la utilización de una malla triangular como estructura fundamental, lo que permite diversificar las orientaciones con el mínimo movimiento de tierras: también facilita la creación de microclimas locales que permitan distribuir las unidades de vegetación de acuerdo con sus necesidades ecológicas y la orientación de las perspectivas en cada punto del jardín.

El orden del jardín se establece interrelacionando los mosaicos (plantas) con los transeptos (secciones) de acuerdo con los criterios que proporciona la naturaleza.

Las unidades fitogeográficas principales se disponen de manera radial. Esta composición proporciona un discurso único que permite organizar el conjunto del jardín.

En el extremo noroeste se agruparán las plantas procedentes de las Islas Canarias, muy espectaculares y a menudo relacionadas con la flora tropical que ocupaba la región mediterránea antes de los periodos glaciales. Más hacia el centro habrá una zona dedicada a la flora del Norte de África, muy parecida a la nuestra, pero muy rica en vegetales arbustivos, que se acostumbran a adaptar perfectamente al clima de Barcelona.

En el centro mismo, en el corazón del jardín, y en una posición privilegiada, se encontrará la vegetación catalana y, en general, de la Península Ibérica e islas adyacentes, núcleo alrededor del cual se organiza el resto del jardín.

Seguidamente en la vertiente que se orienta al Norte vegetación de la montaña mediterránea, incluidos los vegetales de la Europa húmeda que se infiltran. Se encontrarán también muestras de la vegetación del Mediterráneo oriental y de las montañas templadas y húmedas próximas al Mar Negro, que constituyen, con las Islas Canarias, el principal refugio de la antigua flora preglacial del sur de Europa.

En el extremo meridional estará la flora de las regiones homoclimáticas con la nuestra, de Chile, África del Sur y Australia, lo que permitirá establecer comparaciones entre todas ellas y observar los extraordinarios fenómenos de convergencia que conducen a que formas originariamente muy diferentes, evolucionen hasta adoptar un aspecto muy parecido y adaptarse así al ambiente en que han de vivir y en primer lugar a la prolongada sequedad estival de los climas mediterráneos.



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